Existencialismo es un humanismo es una obra accidental del filósofo existencialista Jean Paul Sartre. No nació como un texto filosófico intencionado pero sí como un preconcepto dedicado a la divulgación de la doctrina existencialista hacia el público en general. Aquí, Sartre se ve ejerciendo el derecho y la responsabilidad de purgar a la opinión pública y a los aficionados de filosofía con la ideología del trabajo que Sarte llevó a cabo hasta 1946, fecha de publicación de esta obra. Es un transcrito, a veces referido como el texto fundamental e introductorio a "L'être et le néant (1943)", que cumple con introducir el existencialismo como una idea pragmática, pero sin alejarse a ningún momento de la teoría que sustenta el arduo trabajo de los filósofos existencialistas. La conferencia está llena de ejemplos y de un lenguaje aprehensible para cualquier aficionado por lo que esta obra se destaca al ser relativamente accesible al lector común enajenado de la densidad filosófica. Sin duda, el disminuido margen de la obra nunca deja de invitar al lector (o al oyente, considerando a los afortunados que asistieron a la charla magistral) a pensar y a tomar en cuenta a la doctrina existencialista como un estilo de vida. Se muestra al existencialista como un hombre pragmático con consciencia elevada y objeto superior de la moralidad, y se insiste en que el acreedor de este conocimiento se dé cuenta de la magnitud de la batuta que está portando consigo.
La conferencia inicia directamente con la causa que llevó a su origen. Se dirige a los grupos comunistas, que en ese entonces se mostraron críticos inmutables de la obra de Sartre refiriéndose a ella como una filosofía burguesa. Sartre le da un carácter universal al existencialismo, así como también refiriéndose a él como una ideología perteneciente a todo humano por igual. El existencialismo, antes que nada, es un humanismo. Se enfatiza el hecho de que el humanismo aliado a esta filosofía no es aquel que refleja la admiración al humano como tal, pero aquel que fomenta su desarrollo, siguiendo un modelo de evolución del humano, a través de sus experiencias y aprendizajes, similar a la teoría masloviana. Esto pertenece a todos por igual, por lo tanto, Sartre sugiere una universalidad acreedora no solamente aplicable a la burguesía, pero precisamente aplicable por igual, y sin diferencia alguna, al proletario. El existencialismo no se lo practica por vanidad, es una condición. El segundo grupo aliado en contra de la filosofía de la existencia fueron los críticos católicos, denunciando al existencialismo como una ideología que expone "lo peor de la humanidad"La existencia precede a la esencia
Se rechaza inicialmente el preconcepto del hombre como una naturaleza. Dios, el hacedor de las leyes y del universo crea al hombre a su imagen y semejanza poniendo a su esencia primero, antes de su existencia. Simplemente, como el hombre no es un objeto, ni puede llegarse a considerar como uno, el creacionismo y el concepto de la naturaleza humana renacentista no son compatibles con el principio fundamental del existencialismo. En el caso de Kant, y similarmente con el existencialismo, se hace referencia a la universalidad de la naturaleza humana lo cual si es aplicable al existencialismo. La esencia y su origen son lo que los diferencian. Esto también le hace al hombre disociado de cualquier código ético o de conducta. Puesto a que desde su origen el hombre nace (existe) sin conocer absolutamente nada del mundo actual en el que se encuentra, está en el régimen absoluto de la contingencia, es imposible que sepa distinguir del bien y del mal. El creacionismo, en este caso, nos serviría plenamente para adscribir al humano a un código de conducta que debe seguir obligatoriamente. Aquel que peca está haciendo el mal y será visto como extraño ante los ojos de la sociedad. Pero este se trata de un existencialismo ateo, por lo que el preconcepto moral no existe. No se puede esperar que el humano haga el bien si no existe la moralidad a priori; todo es permisible, según Dostoyevsky. La ética y la moral es creada por el humano y por nadie más, al menos según el existencialismo ateo. De esta manera, Sartre refuta el determinismo moral, creacionismo y el radicalismo francés del siglo XIX.
La responsabilidad de la existencia
La existencia lleva consigo dos responsabilidades. 1) Responsabilidad decisoria y 2) responsabilidad de honrar la existencia.
1) Responsabilidad decisoria: Partiendo del concepto de la imposibilidad de la moralidad a priori del marco del existencialismo ateo, es entonces permisible que el humano realice sus propias decisiones. Su capacidad decisoria, dotada de libre albedrío, se fundamenta en decidir que es bueno y que es malo. Al tomar una decisión, el humano está decidiendo por toda la humanidad. Así es como se forma el constructo social. El humano cree que su decisión es la mejor y si observa buenos resultados dirá que esta es la forma en la que todos deben comportarse. Por lo tanto, el será libre de juzgar a aquel que no imite su decisión. El humano necesita crear una norma a la cual todos se asocien por igual, entonces la moralidad es una de las decisiones más importantes de la que está encargado el humano.
2) Responsabilidad de honrar la existencia: Nuestro curso por la vida es definido por Sartre como el proyecto humano. El humano primero existe y luego se sigue construyendo a sí mismo a partir de todas sus vicisitudes. Es importante que no caigamos en la plaga que representa el silenciamiento y el hábito dentro de nuestras vidas. El humano se debe dar cuenta que es un ser contingente primero que nada y que su existencia es muy valiosa como para ser desperdiciada. Esto ya lo desarrollé en mi reseña de la Náusea, click aquí para leerla
El existencialismo pragmático
Es inevitable pensar en el porqué de la esclavitud a la que nos sometemos voluntariamente todos los días. El humano es libre y por lo tanto tiene todo su derecho a convertirse en un esclavo de cualquier ámbito de su vida. Cualquiera que sea ese ámbito puede ser visto ante los ojos de la sociedad como algo bueno o como algo malo, pero invariablemente se convierte en una obsesión que siempre termina desconectando al humano de su propia existencia. Cualquier obsesión y adicción es capaz de interrumpir nuestro proyecto de vida por lo que su eliminación recae en la responsabilidad ante nuestra existencia. Pero para eso el humano debe darse cuenta que es esclavo de su propia vida. Se necesita adoctrinar al inconsciente colectivo de la importancia del existencialismo como una filosofía pragmática. La filosofía es siempre titulada como algo invariablemente pesado mientras que no debería ser así. ¿Qué es la filosofía si no practicada en la vida? Es conocimiento, por lo tanto, es nuestro para poseer y ejercer. El humano debe darse cuenta de su responsabilidad humanista, el buscar su trascendencia entre las fuerzas que lo mantienen en inercia. El trascender del vicio y la obsesión que desafortunadamente detienen el progreso humanista. Es esencial transmitir el conocimiento filosófico, de lo contrario quedará obsoleto pues la cuna de la filosofía, antes que un texto, es la divulgación.

Comments
Post a Comment