Verbigracia de lo corruptible que puede ser el alma humana. Ni tan solo el alma, pues considérese una propiedad más noble; el espíritu. Partiendo desde una premisa de pureza intrínseca, despojándonos del mundo moderno, civilizado y, enfrentados a un espacio permisible y corruptible: se tienta al antiguo dentro de todos nosotros. Pues Schopenhauer mencionó, y Sartre lo recalcó, que un hombre es todos los hombres. Kierkegaard lo argumentó tomando en cuenta la máxima del pecado original, sustrayendo al hombre de su inocencia, rindiéndolo en susceptibilidad al destino de la pecaminosidad. Un concepto que no se limita a la teología sino, más bien, abre paso a una antítesis ontológica. De manera facsímil, Dostoyevsky alude al humano inmiscuido en el caos. Mientras exista el humano, se tiende a su atributo caótico, su pulsión de destruir todo a su paso. Esto se planteó incluso bajo la condición de la educación aristocrática y civilizada, que dominó en la literatura rusa de la Era Dorada del siglo XIX, lo cual deja a la civilización con pocas alternativas y, francamente, con ninguna esperanza en lo absoluto.
Abandonados los valores legislativos y paternales, resta solamente la frágil voluntad de un infante, con poca experiencia e infinita curiosidad, planteamiento básico de la teoría del error cartesiano que eleva a la voluntad. Con esta falla en la voluntad, solo queda el salvajismo, la vida del cavernícola con una primitiva visión del mundo. Despojados tácitamente del constructo humanitario, ahora
están rendidos ante sus instintos. Los intentos de organización se fundamentan en el caos y la desesperación. La sorpresa es el liderazgo, al igual que lo desconocido; la concha es la única voz racional dentro de toda esa mescolanza, igual que Piggy. Un alma pura, como todas, con el don del raciocinio, escaso en las masas. Resulta en una imposición que ofende al bruto, que cree haber alcanzado el orden por sí solo, aborreciendo cualquier tipo de figura ejemplar que llegue a cuestionarla. Nos obliga a redundar en la pregunta, ¿resta alguna esperanza en las masas?
Es la putrefacción de la materia; el cerdo ubicuo, descompuesto y exornado de moscas. Él representa todas las almas por igual. Él es la causa de todas las cosas. En Él nos hallamos. Es la motivación, producto de poca introspección, para asesinar a la bestia que se halla inextricable y a su vez ineludible. Justifica su física (primero) y metafísica (segundo). Su conocimiento nos impulsa a hallarla y destruirla; someterla a lapidación, empalarla y degollarla. Dejándola tirada en la arena, perturbada por la infinitud de olas. Si el atrevimiento del hombre es tal, se la podrá aproximar e investigar, entonces se la tomará por el hombro y le daremos la vuelta para encontrárnosla cara a cara. Querido lector, ¿que encontraste?
están rendidos ante sus instintos. Los intentos de organización se fundamentan en el caos y la desesperación. La sorpresa es el liderazgo, al igual que lo desconocido; la concha es la única voz racional dentro de toda esa mescolanza, igual que Piggy. Un alma pura, como todas, con el don del raciocinio, escaso en las masas. Resulta en una imposición que ofende al bruto, que cree haber alcanzado el orden por sí solo, aborreciendo cualquier tipo de figura ejemplar que llegue a cuestionarla. Nos obliga a redundar en la pregunta, ¿resta alguna esperanza en las masas?
Es la putrefacción de la materia; el cerdo ubicuo, descompuesto y exornado de moscas. Él representa todas las almas por igual. Él es la causa de todas las cosas. En Él nos hallamos. Es la motivación, producto de poca introspección, para asesinar a la bestia que se halla inextricable y a su vez ineludible. Justifica su física (primero) y metafísica (segundo). Su conocimiento nos impulsa a hallarla y destruirla; someterla a lapidación, empalarla y degollarla. Dejándola tirada en la arena, perturbada por la infinitud de olas. Si el atrevimiento del hombre es tal, se la podrá aproximar e investigar, entonces se la tomará por el hombro y le daremos la vuelta para encontrárnosla cara a cara. Querido lector, ¿que encontraste?

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